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Érase una vez...


Érase una vez... una niña que paseaba por el bosque... Érase una vez, un príncipe encantado... Érase una vez, érase una vez... Todos los cuentos de nuestra infancia han comenzado con un "érase una vez". Con esto ya sabemos que estamos ante una ficción, un cuento. No es como el comienzo de un reportaje, un artículo periodístico que la referencia temporal tiene un adverbio de tiempo o una fecha concreta. En nuestro imaginario con los cuentos de nuestra infancia nos trasladamos a un mundo indefinido en tiempo y fantástico donde todo vale, todo es posible, en ese "érase una vez" o "en un lugar muy muy lejano"...


De esto hablamos hoy: de los comienzos de la historia, de cómo hacer un buen inicio del relato... starter. ¿Cómo comenzar una historia, la historia que quiero contar? El comienzo es el gancho, la promesa al lector de lo que vendrá después. Como he leído estas semanas en unos interesantes apuntes de un taller de escritura analizando los grandes comienzos de la literatura universal, es algo bastante indefinido pero si tiene en común esa originalidad. Como periodista sabemos que la estructura de una noticia es importante, hay que captar la atención de lector desde el titular, la entradilla y el primer párrafo de cualquier reportaje o noticia, y en este tipo de texto el interés va decreciendo y poco a poco se vuelve irrelevante (cosa que no pasa en una novela donde tienes la estructura básica de comienzo-nudo-descenlace). Pero pienso que en una novela, al igual que iniciaba mis reportajes, tienes que comenzar por todo lo alto a contar la historia. 


Para mi el comienzo de mi novela tiene que arrancar en una acción inquietante, que despierte dudas de cómo estamos en ese lugar, quién es esa persona, qué misterio tiene que resolver y creo que estas premisas cumplirían un canon normal de arranque de un cuento o historia. No se trata de arrancar directamente con el conflicto, por supuesto, pero sí poner al lector en un marco que no espera, que no conoce y que le despierte bastante curiosidad. 


Os digo que he comenzado la primera página, y he pensado mucho en el inicio. He escrito uno, que tengo que mejorar, claro, pero al igual que ese, se me han podido ocurrir cinco inicios más... ¿Cuál es el bueno? ¿Con que lead creo que tendré a un lector fiel en las siguientes páginas? Puufff, eso es una cuestión imposible de resolver para mi en una escritora novel, ahí tendría que recurrir al asesoramiento experto de algún editor que seguro tiene mejor ojo para saber lo que querría el mercado. Y esto me lleva a la cuestión principal. Una vez más, ¿escribo para el lector pensando en gustarle a él y agradar, o estoy escribiendo este cuento para mi con la finalidad de satisfacer mi pura creatividad?


Si que es muy importante las primera líneas que se escriben, sí. Sin duda, es un ingrediente necesario en cualquier título que nos haya impactado realmente como libro de cabecera. Pero no me puedo quedar paralizada planteándome 5 comienzos diferentes y no avanzar nunca en la escritura. Me trasladaré al "érase una vez" que más me apetezca vivir en mi imaginación sobre la idea de historia que quiero contar y lo dejaré plasmado sin más. Al fin y al cabo todos sabemos que el mismo cuento de Caperucita o Blancanieves según quien te lo contará de niño tenía un desarrollo de los detalles de comienzo distinto al de otra persona. Cuando mi abuela, por ejemplo, me contaba Caperucita no incidía tanto en su mamá... o en ese camino por el bosque, si era más largo o más corto, porque esa Caperucita realmente no tomaba buenas decisiones en su vida y elegía siempre los caminos más difíciles para llegar a casa de su abuelita... jajajaja. A mi abuela le gustaba recrearse en las cosas que llevaba en su cesta de alimentos. De hecho, si el cuento se hacía más breve o más largo, recuerdo, que en muchos casos era por la cantidad de preguntas e información que yo quería obtener (claro está que tenía ninguna ganas de echar la siesta y todo lo que fuera alargar una historia y una conversación, me valía como estrategia para no dormirme), así que preguntaba y preguntaba. Se tenía que notar ya la madera de periodista por algún lado. 


Así que voy a ponerme ahora mismo a repasar esa primera página y media que llevo escrita. Dar comienzo y hacerlo con todo el ánimo, ilusión y el deseo de que la historia me atrape a mi. Si las cosas se escriben desde el corazón seguro que llegan al lector en segundo término, pero el primordial es mi propia satisfacción. Como ya he dicho, el viaje, el camino

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