¡Qué aventura es poner y concretar negro sobre blanco cualquier historia que imaginamos! Y lo digo en serio aunque pueda percibirse cierto sarcasmo en mis palabras. Sí, lo hay, lo reconozco... He conversado con muchas amistades estos días sobre mi proyecto como escritora y hay quien me ha dado las indicaciones necesarias para hablar con Chat GPT y que mi novela esté escrita en menos de una semana... ¡Alucino! Ya me he tardado entonces. Según me cuenta este amigo, hay gente que se dedica a dictarle novelas a la inteligencia artificial dándole todo tipo de indicaciones para después subirlas a Amazon como el que hace churros, a razón de 6 al día por lo menos (y empezar a facturar por sus "creaciones"). ¿Dónde queda este proceso creativo tan bonito y tan lleno de incertidumbres, y precisamente, de aventuras como el que yo me dispongo a emprender?
Para lo que sí me sirvió este tratado de cómo crear tu novela de Chat GPT es para comenzar mi planteamiento básico de la historia antes de comenzar a meterme en harina. Estos días he estado planteando el tema central del libro, la premisa básica, los personajes, con sus nombres (sí, he consultado el típico blog de nombres más populares o nombres de mitología griega para buscarle uno digno de vestir a mis protagonistas), sus perfiles psicológicos, cómo visten, qué les gusta, dónde viven, por dónde se suelen mover... Y vaya. Hay que tener muchas, muchas cosas claras antes de iniciar a escribir nada. Le estoy dando muchas pensadas. Estoy montándome mi película para luego sólo dejarles actuar o cobrar vida. Así es como creo que se crean las novelas. (Recordad que lo mío ahora es la improvisación y me encanta dejar al aire que las cosas surjan y se creen por sí solas).
Cuestiones que me asaltan, infinitas... ¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción tendrá mi libro? Eso siempre es un enigma y un juego para con el lector. A mi me han gustado muchas veces los autores que han hecho guiños de este tipo en sus libros. Amigos, sí os lo respondo ahora nunca lo sabréis. Quien me conoce sabe que mi "anecdotario" va de la A a la Z, no me faltan historias que contar nunca y variando el contexto o temática. Es que en realidad, creo que vivir la vida como lo hago me ha dado esa forma de mirar especial, donde pasa la cotidianidad o algún acontecimiento, se puede convertir en un relato alucinante y lleno de imaginación. Creo que es un verdadero don que tengo. Y yo desde muy pronto, cuando comencé la Universidad con 18 años ya me dijo mi madre... hija, deberías escribir un libro que se llamara Historias del Tren.
Ella se maravillaba con muchas de estas historias. Y lo cierto que la vida me ha regalado muchísimas más anécdotas que han resultado inverosímiles en muchas ocasiones y rayando el absurdo más absoluto. Si a mi la Historia Interminable me inspiró en su día para escribir tantas páginas de mi diario, como si mi vida la dictara alguien más allá, dónde estaba el narrador. Pero imagino que igual que tengo el don para contarlas, relatarlas, lo tengo para atraer en la vida eventos y situaciones extraordinarias.
Todo esto me hace pensar en qué voy a contar, cómo lo voy a hacer: tercera persona, primera persona... ¿Cómo hago para que sea realmente una novela y no una biografía? Aún siendo una biografía de Marian Castro, más de uno de vosotros, aún conociéndome bastante, no lo podría creer real. Esta duda tan filosófica y metafísica, tal vez, es la que me asalta estos días y no me ha dejado avanzar más de lo que quisiera... Pero debo hacerlo. Me voy a repasar de nuevo el documento con el planteamiento de historia y personajes y quiero darle forma al primer capítulo. Que esa es otra historia para este blog: Cómo comenzar mi novela.


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