Se escribe mucho de este nuevo dolor llamado "síndrome de la impostora" para ponerle una serie de sintomatología a ese miedo que nos da enfrentarnos a algo que no hemos hecho antes, que nos resulta desconocido, que es incertidumbre en estado puro. La eterna duda ¿lo haré bien? ¿Y? ¡Qué mas da! Sólo hazlo (Just Do It que decía el slogan publicitario). Pero la realidad es que nos paraliza, nos deja en el punto muerto...
Y ahí entra lo de valiente... Ser valiente según el diccionario de la RAE es "dicho de aquella persona que es capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que suscita". Empresa... uhhh, arriesgada... peligro... temor... A ver, nos daría miedo si realmente corriesemos delante de un león o un tigre que nos echa el aliento detrás nuestro. Pero esos miedos, esos temores que creamos en nuestro interior, que gritan y aúllan en el páramos de nuestra conciencia, tienen muchas veces más peligro que ese león del que nos ponemos a salvo en un escondrijo. Los peligros de nuestra mente, de nuestro interior nos pueden perseguir toda nuestra vida, y como digo, dejarnos totalmente paralizados. ¿Cuántos casos no conoces así?
Vamos valiente... Tenemos esa capacidad, podemos afrontar el objetivo o empresa a pesar del riesgo y el peligro que nos suscita y que realmente no existe, sólo es una sombra invisible que está en nosotros.
Si algo he aprendido estos últimos meses en clases de teatro de improvisación es esa premisa de "siéntete cómodo en la incertidumbre de no saber qué va a pasar" y, el otro gran mantra, "vive el momento presente en actitud guepardo, siempre dispuesta a los retos que se presentan. Ambas combinadas hacen una filosofía de vida más conectada con disfrutar simplemente de aquello que hacemos, un hobby, un deporte, escribir... leer. Lo que sea, sin pararnos a pensar en el después, en las consecuencias o en esos temores que tienen más que ver con el juicio público.
Ahí esta el quid de la cuestión, al menos para mi. Lo que me da miedo, después de mucho pensarlo no es hacerlo, saber o no cómo escribir mi libro, tener talento o destrezas para juntar palabras, diseñar personajes y tramas. El miedo viene de cuando alguien más lo lea, primero yo y mi juicio exigente siempre, y después que los demás opinen que mis paginas no valen la pena, no son buenas, no mueven ni lo más mínimo en sus adentros... Esa es mi empresa arriesgada, siempre y una vez más la validación externa y por supuesto la propia.¡Qué trabajo! He entrevistado a muchos autores... escritores, cineastas y siempre les he preguntado por su proceso creativo. Justamente. La creatividad siempre va ligada a este temor, a este miedo al juicio del público, de la prensa... De no sentir que estamos creando una obra cumbre, dando nuestro máximo, ese afán de perfección... Eso arruina todo proceso creativo, pienso que elimina toda la esencia. Pero tristemente no me siento sola en esta lucha, sé que le pasa a grandes premios literarios, a pintores, a escultores, cineastas... Valentía es decir esta es mi obra, esto he creado en este tiempo, estoy expresando toda mi esencia con ello y espero que de algún modo te resuene, sino está bien. Y fin...


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